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03/07/2018
El suelo también pide juego en equipo
Realizar un buen diagnóstico previo a la fertilización ayuda a obtener más provecho de cada nutriente.

El trigo en la región pampeana argentina es un cultivo relevante con una larga historia y tradición de siembra, y el nitrógeno (N) constituye el elemento clave para sostener adecuados niveles productivos en este cereal. Pero la eficiencia de su utilización no depende sólo de factores propios del nutriente, sino también de la disponibilidad de otros elementos con los cuales el N registra una fuerte interacción, como el azufre (S) y el zinc (Zn).

Por eso decidimos realizar un experimento para comparar la respuesta a dosis crecientes de cinco fuentes nitrogenadas que aportan otros elementos acompañantes como azufre (S) o zinc (Zn), sobre el rendimiento y calidad de trigo.

Hipotetizamos, en primer lugar, que el N incrementa los rendimientos y la calidad en forma creciente con la dosis, en un ambiente de alta potencialidad caracterizado por su baja fertilidad inicial y adecuada reserva hídrica inicial en el suelo; en segundo lugar que el aporte de otros elementos acompañantes como S o Zn aumenta los rendimientos, especialmente cuando ya han sido cubiertas las carencias de N en el cultivo; y en tercer lugar, que en condiciones de bajas precipitaciones post-aplicación el efecto fuente es agronómicamente relevante sobre rendimiento y calidad.

El ensayo se hizo sobre un argiudol típico. El día 4 de julio de 2017 se sembró el cultivar DM Ceibo, de ciclo corto sin requerimientos de vernalización, y se utilizó un diseño en bloques completos al azar con cuatro repeticiones. Todos los tratamientos recibieron 100 kilos de superfosfato triple por hectárea en línea a la siembra. Por su parte, la protección se realizó mediante dos aplicaciones de fungicida, dada la susceptibilidad de la variedad a enfermedades como roya estriada y roya del tallo.

A la siembra, el perfil se encontraba con un buen nivel de almacenaje, a causa de un ciclo húmedo durante la campaña anterior. Luego de una salida de invierno con moderadas precipitaciones, durante la primavera los registros disminuyeron. Las precipitaciones fueron ajustadas, pero la reserva abundante. No se observó déficit de evapotranspiración durante todo el ciclo, las temperaturas fueron frescas y el cociente fototermal intermedio.

Los rendimientos, cuyos promedios alcanzaron los 5620,3 kilos por hectárea, fueron elevados gracias a una combinación favorable de perfil completo a la siembra y lluvias acotadas durante el ciclo, junto a buena insolación sin golpe de calor y tratamientos de fertilización que permitieron expresar este potencial.

Los resultados obtenidos permiten aceptar la primera hipótesis. Se determinó una respuesta significativa a la aplicación de N en rendimiento a la vez de mantener o mejorar levemente la calidad, rompiendo la conocida relación inversa entre proteína y rendimiento.

Además, quedó demostrada la importancia de nutrientes que acompañan al N como S o Zn, lo cual deriva en la aceptación de la segunda hipótesis. El cambio hacia condiciones de menores precipitaciones permite sobresalir a fuentes nítricas y amoniacales poco expuestas a volatilización, aceptando la tercera hipótesis.

De este modo se concluye que, para aplicaciones en postemergencia de trigo sin incorporación en el suelo de los fertilizantes, el adecuado diagnóstico identificando la totalidad de los nutrientes deficitarios y un adecuado análisis de las condiciones ambientales bajo las cuales son aplicados resultan de vital importancia para maximizar su eficiencia de uso.

Nota de redacción: los autores son técnicos del INTA.

Fuente: Clarín

03/07/2018 El suelo también pide juego en equipo Realizar un buen diagnóstico previo a la fertilización ayuda a obtener más provecho de cada nutriente.

El trigo en la región pampeana argentina es un cultivo relevante con una larga historia y tradición de siembra, y el nitrógeno (N) constituye el elemento clave para sostener adecuados niveles productivos en este cereal. Pero la eficiencia de su utilización no depende sólo de factores propios del nutriente, sino también de la disponibilidad de otros elementos con los cuales el N registra una fuerte interacción, como el azufre (S) y el zinc (Zn).

Por eso decidimos realizar un experimento para comparar la respuesta a dosis crecientes de cinco fuentes nitrogenadas que aportan otros elementos acompañantes como azufre (S) o zinc (Zn), sobre el rendimiento y calidad de trigo.

Hipotetizamos, en primer lugar, que el N incrementa los rendimientos y la calidad en forma creciente con la dosis, en un ambiente de alta potencialidad caracterizado por su baja fertilidad inicial y adecuada reserva hídrica inicial en el suelo; en segundo lugar que el aporte de otros elementos acompañantes como S o Zn aumenta los rendimientos, especialmente cuando ya han sido cubiertas las carencias de N en el cultivo; y en tercer lugar, que en condiciones de bajas precipitaciones post-aplicación el efecto fuente es agronómicamente relevante sobre rendimiento y calidad.

El ensayo se hizo sobre un argiudol típico. El día 4 de julio de 2017 se sembró el cultivar DM Ceibo, de ciclo corto sin requerimientos de vernalización, y se utilizó un diseño en bloques completos al azar con cuatro repeticiones. Todos los tratamientos recibieron 100 kilos de superfosfato triple por hectárea en línea a la siembra. Por su parte, la protección se realizó mediante dos aplicaciones de fungicida, dada la susceptibilidad de la variedad a enfermedades como roya estriada y roya del tallo.

A la siembra, el perfil se encontraba con un buen nivel de almacenaje, a causa de un ciclo húmedo durante la campaña anterior. Luego de una salida de invierno con moderadas precipitaciones, durante la primavera los registros disminuyeron. Las precipitaciones fueron ajustadas, pero la reserva abundante. No se observó déficit de evapotranspiración durante todo el ciclo, las temperaturas fueron frescas y el cociente fototermal intermedio.

Los rendimientos, cuyos promedios alcanzaron los 5620,3 kilos por hectárea, fueron elevados gracias a una combinación favorable de perfil completo a la siembra y lluvias acotadas durante el ciclo, junto a buena insolación sin golpe de calor y tratamientos de fertilización que permitieron expresar este potencial.

Los resultados obtenidos permiten aceptar la primera hipótesis. Se determinó una respuesta significativa a la aplicación de N en rendimiento a la vez de mantener o mejorar levemente la calidad, rompiendo la conocida relación inversa entre proteína y rendimiento.

Además, quedó demostrada la importancia de nutrientes que acompañan al N como S o Zn, lo cual deriva en la aceptación de la segunda hipótesis. El cambio hacia condiciones de menores precipitaciones permite sobresalir a fuentes nítricas y amoniacales poco expuestas a volatilización, aceptando la tercera hipótesis.

De este modo se concluye que, para aplicaciones en postemergencia de trigo sin incorporación en el suelo de los fertilizantes, el adecuado diagnóstico identificando la totalidad de los nutrientes deficitarios y un adecuado análisis de las condiciones ambientales bajo las cuales son aplicados resultan de vital importancia para maximizar su eficiencia de uso.

Nota de redacción: los autores son técnicos del INTA.

Fuente: Clarín

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